PROSAS · 1 MIN DE LECTURA
Los niños han muerto
Elena los niños han muerto, responde, Elena, los niños han muerto y a ti no te importa, Elena esculpida, Elena de hiedra maldita, pálida, blanquecina, despierta del sueño de tu piel que ríe de este mundo de pupilas que recrean los dolores ¿Acaso no me escuchas? Los niños han muerto y tu tan griega, disonante, no balbuceas palabra y solo el silencio se tambalea en tu lengua ¡Elena despierta! Los niños han muerto y tú sigues con el sincope del culto a tu cuerpo, enamorada de tu ego con sabor a plomo y duraznos, Samuel y Dona ya no murmuran tu nombre y sólo continuas fraguándote en el cristal reflejo de tus senos ¿Acaso no guardas en tu pecho alguna palabra hachada por el llanto? Al menos despréndete de tu belleza para su funeral ¿Es que no me escuchas? Los niños han muerto, y tu infranqueable belleza, opacara su funeral.