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PROSAS · 1 MIN DE LECTURA

Las múltiples direcciones de la grasa

Es que siempre quise estamparme, como una gotita de pintura colgando de una cuerda, en un pequeño momento de síntesis de toda su existencia ¿Caigo o no caigo? Cómo esas gotas que uno mira en estado prematuro de indecisión y no van a ningún lugar, solo cuelgan de los diferentes muebles de madera de pino o de las baldosas de los patios o de, todo lo que existe, mi amor, mi pequeño, de diminuto amor en gota. Eso son las gotas, amores confundidos que narran historias de romanticismos con el cielo y las nubes que se arrastran detrás del viento, delante del, viento, fuera de todo lo que transcurre en el preciso instante en que las velas se apagan y todo cae en el único lugar en el que cabe, el del suelo que espera con ansias la gota.