PROSAS · 1 MIN DE LECTURA
El acto canibal de saborear el amor
Es que cuando pense en vos, con tus ojos como dos maderas que alguna vez pertenecieron a una casa abandonada a la húmedad de las miradas de los transeúntes que lloran en la plazas, con la risa colgando de una sus bocas quebradas y sus hombros doblados hacia atrás por el peso de las bufandas, recordé que la inevitable secuencia de conocerte me había partidó el centro del estómago con la fuerza desaforada de los dientes que cortan la carne en el acto canibal de probar el verdader sabor del amor.
De esa forma te conocí, y de esa forma, te recuerdo.