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PROSAS · 1 MIN DE LECTURA

De candados y calles

Su piel se caía desde el suelo hacía el techo que crecía hacía abajo, o hacía arriba, pero crecía como las paredes entubadas por las venas de la casas mansa que jamas dejaba de tronar eructos o gases desde los silencios más profundos donde no quedaba nada o todo, o el todo de la nada, pero el caminaba hacía la calle sin la llave, para volver a entrar al cuarto de baño que estaba cerrado, y la pieza también, y la calle ahora con candado, por lo que ya no estaba en ella, si no sobre el candado y con la llave de la casa sin cerradura, destrozando conceptos intento entrar atravesando el meta, jamas sabre si lo logro, el tampoco, porque nunca existió más que detrás de las cerraduras.