PROSAS · 1 MIN DE LECTURA
Recuerdos de tela
Desde la distancia nos miramos, sin saber que estamos ahí, frente a frente, de silla a silla, nos encontramos sentados tan lejos sin sentirnos. Pero no dudamos de nosotros, porque alguna vez no lo hicimos. Como Aquella vez que jugamos a saltar la rayuela, embocar el amor y tocar el cielo, pero vos decidiste patear mal y tiraste la piedra hacía otro juego. Seguiste adelante y yo seguí por mi. Nos recorrieron unos años entre amoríos de parpadeos y largas sonrisas, sosteniendo pilares de rencores, matando con el amor ageno nuestro distancia, siempre desde tu, desde mi, desde nuestras sillas. A veces cruzando calles nos encontrábamos y creabamos hilos hablando de nada nuestro, vos creando marañas de charlas mostrando cuanto me necesitabas, y yo, dejando meser tu ovillo de palabras, para desgastar mis ganas de hablarte. Luego partíamos, pero sabia, que tu sentada en tu silla, posando tu espalda en el respaldo, puntabas hacía la mía. Pero ahora que me fui, que no te veo más, entre palabras huecas y silencios sordos, ya no importan esos hilos que crearon aquel ovillo de palabras, ahora las vocales de telas se añejan entre recuerdos de amor, hasta secarse en lagrimas de olvido.