PROSAS · 1 MIN DE LECTURA
A vos
Entre por la calle de tu oído a pie, conocí tus pensamientos desde la profundidad de tu barrio en los que los postes de luz anhelaban un corazón vagabundo que se decida quedarse contigo, dentro de aquel barrio del luces y estrellas blancas, bajo las nubes de neurosis y amores sin caminos y piedras, hasta llegar a la esquina donde se extendía la plaza coloreada por crayones de manos tibias; y hacía el centro una calesita de recuerdos que enamoraba con las sonrisas de tu infancia. Cedí mi corazón a tus memorias y arme mi carpa sobre el medio de la avenida, en lo profundo de tu oído, a unas pocas cuadras de la plaza de tu enamorada alma.