PROSAS · 1 MIN DE LECTURA
Vos sin voz
Hay querido, si si si, vos. Ese que se oculta entre las madejas de plomo para esquivar las balas de goma, el que encuentra el cofre del tesoro y aunque este vacío continua en su búsqueda intentando atrapar un torpe sueño enterrado; y sí, llamo torpes a los sueños porque nos enseñan a creer en las utopias que nunca lograremos, aunque en los rincones de nuestra vida siempre allá una u otra minitopia, cumplida. Pero vos querido, si si si, vos. El del sueter azul que envuelve las mangas con los guantes para no dejar pasar ni siquiera un soplido del invierno porque teme al frío tanto como a su propia voz. Mira hacía el error de tus pisadas que esquivan los charcos que la lluvia de tus ojos provoco, debes pisar tus errores para entender como has llegado a presentarte en la misma puerta tantas veces, y siempre, con los guantes sobre las mangas. Así que no me faltes querido, si si si, a vos te hablo. Porque con o sin mangas, desenvuelto de las madejas de plomo o esperando por el frío para articular tus movimientos esquivos más certeros, te necesito como el agua a la harina para ser pan. Porque entre nosotros dos seríamos dos niños, y juntos, sin cocinar más que desperdicios y tonterías de jardín llegaríamos a conocer la sala donde los miedos, ya han muerto.