PROSAS · 1 MIN DE LECTURA
Nos fuimos, te fuiste
Pero si solo somos los mismos adolescentes de hace cinco años, empapados de una juventud que nos rejuvenece y entristece cada día. Que nos caemos en algún agujero podrido y resbalamos hacia las entrañas de nuestro viscoso pasado, repleto de desconfianza, de teorías paranoicas, erráticas y erradas que nos llevaron a la separación fundamental de nosotros mismos. Porque en el anhelo de sufrimiento te solté la mano, en una esquina fría y desconocida para salir corriendo por algún cable de luz, esperando encontrar alguien más brillante que vos en un barrio de sueños locos. Vos, en alguna calle olvidada, te topaste con el primer amigo de tu vida, le diste la mano y te marchaste intentando tejer una manta sobre tus recuerdos, para que los abriguen y oculten en algún guardarropas de tu conciencia, lejos de tu corazón. Yo seguí haciendo malabarismos sobre cables, para olvidarte. Vagabundeando, mientras las frágiles ilusiones giraban sobre mis manos, intentando trazar simples malabares mientras te dejaba atrás. Vos, sin pensarlo mucho, continuaste con tus convicciones atadas al corazón, sonriendo y amamantando tu propia necesidad de condenarte a la libertad, que por primera vez, no detesto.