PROSAS · 1 MIN DE LECTURA
La retirada
La retirada va hacia atrás, sucede en retroceso, los ecos pululan en la garganta hasta llegar al estómago porque todo baja hasta perderse en el interior del palpito temporal de las cosas. En el ombligo de las personas crecen flores marchitas, y con el tiempo florecen, al otoño le sigue una primavera timida, secundaria, paleontológica; y por dentro de los tallos de las flores crecen huesos. Los cuerpos se vueven el retardo de la naturaleza ecológica que quiere encontrar su nido de canciones, volubles, radiantes, la risa se escucha detrás del armario tiempo, y los segundos, con los sonidos en sus bolsillos, corren en reversa por la galeria de las agujas del reloj. Es imposible intentar rebobinar hacia adelante, o hacia atrás, rebobinar no es una palabra en este suceso, no existe, porque lo que va hacia atrás es hacia atrás, se queman los configuraciones conocidas de los amuletos de los cuerpos, y todo el mundo, acostumbrado, retrocede, paso a paso, por las veredas del pasado traslucido que desembocan en antagonismo anacrónico del futuro.