PROSAS · 1 MIN DE LECTURA
A juan se le caen los pies de los pies
Es el suelo el que está en el lugar equivocado de la habitación, Juan lo entiende, pero no logra procesarlo para poder explicarlo a los demás que lo observan entre cigarros y dilemas esotéricos que discuten entre Fulana y Candela sin dar un respiro que dé lugar a la interrupción de Juan para poner palabras al conflicto que lo continúa molestando mientras mira el suelo hipnóticamente <Es… es…> y los demás callan un momento y esperan, porque todos comprenden que a Juan le sucede ¿Qué le sucede? <No pasa nada, le sucede> dice Fulana y continúan hablando con Candela mientras Roque se prepara un té amargo. Le sucede explica eso innombrable por su posibilidad aleatoria que le puede pasar a una persona que está en estado de trance <¿Le sigue sucediendo no?> dice Roque de vuelta con su té amargo <Sí todavía le sucede> dice Fulana y Roque se acerca y pone su mano en la mano de Juan y le da un beso en el dorso superior <¿Qué te sucede Juancho?> Y la oración es un golpe de fuerza interminable en la frente que revuelve la ausencia de Juancho y lo trae en un tirón seco a el presente y vomita las palabras <Es que se me caen los pies de los pies> y un silencio tierno envuelve la boca de Fulana, Candela y Roque que callan y tras mirarse se entregan a una risa en gotero suave, con cariño, y Juancho los mira y luego mira al suelo y se da cuenta que una vez más, el suelo está en su lugar.