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Renacer pozo
El día en que nací pozo mi vida cambió de forma radical ¿Quién hubiera creído que es posible reencarnar pozo? Sabía que podía reencarnar mariposa, oruga, oso, pez, pájaro y hasta lombriz ¿Pero pozo? Ese primer momento en que me di cuenta que no estaba rodeado de tierra sino que era tierra, fue fatal, nunca me había sentido tan húmedo, tan mugriento y tan lisiado, era un mero terrón inamovible en el centro de alguna calle de una ciudad extraña sin ni siquiera poder saber cuál, porque lo único que veía desde mi posición extraña era un cielo que iba de gris a celeste en el vaivén continúo de las horas; y en esos primeros lapsos de tiempo sentí que pase de ser una persona a convertirme en un pañuelo de color ocre oscuro aplastado en el centro de un cuadro impresionista, colgado en el living de una casa medio burguesa, en exposición para el resto del mundo y su manoseo seguido de desimportancias y desatención, al igual que un pozo al que los transeúntes observan solo para quejarse cuando lo pisan y luego continúan su camino cotidiano, hasta que en algún momento, el dominio imparable del asfalto, se ocupe de su asfixia y su extinción.