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CUENTOS · 4 MIN DE LECTURA

La invasión sueñolitica

Trabajo practico de Textos 2 – Alumno Pablo Maxit

Fueron unas horas abarcadas por la irracionalidad, undidas en el grito euforico del alma que brota de la ausencia de realidad cuando se vive largos periodos dentro de la sinfonía de los sueños. Las pastillas fueron una novedad. La droga HC+1 fue dada a conocer por cadena nacional con el nombre comercial de pastillas sueñoliticas y un día después se encontraba a la venta. Pero no solo en las farmacias, sino también en quioscos con el pretexto del gobierno de que al haber sido testeadas en personas por parte de los entes reguladores de medicamentos no había peligro alguno. Las personas absortas por las promesas fomentadas por la publicidad del medicamento se amontonaron en los lugares de venta a hacer largas colas y esperar que lleguen los camiones de reparto para poder adquirirlas lo antes posible.

Ese día un setenta por ciento de la población se abasteció los bolsillos con tabletas de pastillas sueñoliticas y comenzaron a utilizarlas según lo explicaba el prospecto, una cada noche antes de dormir. Según lo explicaba el prospecto la pastilla acaparaba los últimos pensamientos más placenteros que tuviera el individuo antes de dormir y los reactivaba a través de la estimulación neuronal del inconsciente una vez dormido; logrando así que fuera posible vivenciar en los sueños sus deseos más anhelados.

Las sueñoliticas comenzaron a ser utilizadas a diario y sus efectos se demostraron totalmente efectivos, las personas se levantaban cada día con una sonrisa y los temas de conversación en la ciudadanía en general se centraban en lo que cada uno había soñado la noche anterior mientras dormía.

A un mes de la salida al mercado del HC+1 el gobierno anunció que el contento de la población en general había ido en aumento gracias a la ventajas de las nueva droga por lo que se decretó entregas semanales gratuitas en diferentes puntos del país, acompañadas de una feroz campaña publicitaria para aumentar el consumo de la mano del slogan Sea dueño de sus sueños. El mejor rendimiento de los ciudadanos en el trabajo provoco mayores beneficios para el gobierno, no solo un aumento en materia económico sino también hubo una gran disminución de huelgas y con estás un declive en los descontentos con el partido gobernante.

Siete meses después el uso de la droga HC+1 era impulsado por el gobierno con un ahincó sin precedentes y abastecía la felicidad de todo el país, con la posibilidad de firmar un acuerdo con China y pasar a exportar al extranjero. O esa era la idea del gobierno hasta el momento del quiebre.

La semana del quiebre comenzó cuando los medios de comunicación anunciaron el suicidio de un joven de treinta años sin razón aparente. Aunque los forenses detectaron efectos secundarios de la droga HC+1 al hacer la autopsia del cadáver, el gobierno se ocupó de encubrirlo sin dar a luz ningún detalle del caso. Tres días después hubo dos muertos más y cuando el gobierno decidió actuar era demasiado tarde, el 7 de abril estalló el caos y quedo grabado en la historia como el día del quiebre.

En miles de hombres, mujeres, niños y niñas se acciono un proceso subyacente al efecto primario que se activo mientras las personas estaban despiertas, sustrayendolas hacía un estado de involuntariedad conciente, hipnotico, donde creyendo estar durmiendo actuaban según sus desos más primitivos, según sus pulsiones de vida o muerte, de violencia o de no violencia, dejando de lado todo concepto real. El infierno se desato y miles de personas se vieron afectadas. La sangre corría en el país entero, los no afectados por el pastillas se atrincheraban en sus casas mientras afuera reinaba el anarquismo de los enfermos, de quienes por el resultado de los efectos inesperados de las sueñoliticas ahora abrazaban tal vez, la verdadera y caotica libertad. Algunos civiles enfermos se mataban entre sí simplemente por el mero sentido de la violencia, mientras que desde los techos de casas u edifcios saltaban personas por el propio sentido de la locura u porque creían poder volar estampandose como golpes de martillos contra el piso. En las ciudades los autos a aceleraban jugando carreras contra el destino y se destrozaban unos contra otros en las avenidas. Junto a los gritos de la violencia también explotaban euforicamente personas que corrían desnudas cantando aforismos mientras otros tenian relaciones sexuales en plenas calle por puro placer avocado al instinto o la reproducción. Así fue como en el día del quiebre la represión fue inutil ante tal desastre, los efectos duraron unas horas y luego se evaporaron del sistema de las personas dejando miles de muertos y grandes consecuencias en el país. Pero quienes no fueron afectados por la droga y pudieron ser testigos de los hechos, contemplaron una obra maestra, donde el instinto, la vida y la muerte convergienron en la minoria de una civilización objetivamente primitiva.