PROSAS · 1 MIN DE LECTURA
Utopía de gigante fisurante.
Y tu pierna se quiebra en cuatro huesos mensurados de dolor, suaves, al ritmo de la sangre vibran, canalizan el síndrome de abstemia oscura que calla la cicatriz. Grito desde la vereda y mis alaridos alcanzan el cielo, abrazan una nube y me levantan, rengo, camino sosteniéndome en un bastón de metáforas que lloran misterio. Miro hacía abajo, y los techos son mi piso y distingo mi vereda, sin curvas solo quedan horizontes; recorro, hacía adelante, rengo, con mi bastón de nubes, hacía la seca y dolorosa utopía.