PROSAS · 1 MIN DE LECTURA
Nace el pop de huevos eléctricos
¿Nace el pop de huevos eléctricos? En el hervor de las burbujas eléctricas, los jóvenes saltan como cabras por los techos de la ciudad con sus cuerpos disminuidos, con sus muñones en sus brazos sin manos, con sus rostros sin ojos: Cómo me gusta como me miran tus huecos en la oscuridad. La ciudad les pertenece, decapitada por el exceso de luces cae arrodillada antes de desangrarse, pero lo único que sangra en las entrañas del asfalto, es música; en el escenario de la revolución los jóvenes cantan sin poder atrapar el micrófono con sus muñones, matan policías motorizados pero solo con la voz. El público se quiebra en lágrimas que dan patadas eléctricas a todo el mundo, son los restos de los huevos eléctricos que recargan las emociones de los jóvenes que titilan: Me gustan tus muñones, tu mente que camina hacia atrás sin comprender nada del mundo y la melancolía que llora en tus pezones: Me gustan tus dientes eléctricos que me muerden la oreja hasta perforarme la carne, me gusta tu canibalismo dopado por la droga de las noches en que este mundo parece estar por acabar; en esas noches en que los jóvenes popeados por un rock dulce que es más tímido que todos ellos, se besan las manos que le faltan y los huecos en que deberían estar sus ojos.