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PROSAS · 1 MIN DE LECTURA

Sobre el tiempo

Era una tarde fresca, un poco atontada por el clima gris. En el departamento ubicado sobre la terraza del edificio varios chicos carteaban y bebían café. Pool recostado contra el borde de la cama, reía y sonreía sin pensar de más. La manga de su camisa escocesa chocaba contra la manija de la tasa caliente. El humo, que subía se desviaba al rozar el respirar de su nariz. Hernan, se encontraba totalmente despatarrado sobre un sillón playero, ubicado sobre la alfombra del departamento, apenas a dos metros de la cama, frente a la computadora. Desde ahí repetía frases sobre el placer de no hacer absolutamente nada, poco metafóricas, pero muy realistas. Ignacio reía, no decía mucho, simplemente reía un poco más, se lo veía bien, mejor de la manera en que se lo veía normalmente. El tiempo no pasaba, era una tarde rara, una de esas si no sabes si realmente no te importa que el tiempo pase, o el tiempo realmente no pasa. O tal vez ese no es el punto, si no que simplemente las cosas pasan sobre el tiempo, cuestiones de vivencias sobre las de la importancia. Tomando el control del estar, ser, nato. Y dejándose ir tras el humo de una tasa de café recién calentada, por la pava de un amigo que vale la pena mantener a través de los sucesos y situaciones de la vida, y cuando se puede, como esta tarde, a través del tiempo.