PROSAS · 1 MIN DE LECTURA
Las 26 caras
Es una cuestión de ocho fuegos, que la primer llama alcance el éxtasis de su fogata incendiaria en busca lograr fundir el entorno brilloso del mundo en un solo diamante y que su belleza sea fulminante al punto de compadecer la existencia de lo relegado en el momento de su fundición. Ese es el sueño del hombre de los ocho fuegos, fundir un diamante que acumule todo lo bello, dar forma a los momentos más diáfanos y cristalinos del mundo paliforme, de los danzantes sesos terrestres, moldear un volumen diamantino de 26 caras omnipresentes que contemplen la inmensidad del latir voluptuoso del corazón del mundo.