PROSAS · 1 MIN DE LECTURA
Vamos todos a morir
Y hoy me voy por ahí, me pierdo en el pico de alguna botella con el corcho flojo. Me dejo caer hacia adentro y me hundo en un pigmento rojo repleto de alcohol. Señores, señoras, acá adentro arden mucho las heridas, se parece mucho a mi consciencia, que estalla cada día y cada noche antes de dormir. Señoras, señores, es feo sumergirse en alcohol cuando penetra en los cortes y los convierte en carne roja, en carne viva. Cuando tus propias lagrimas lo único que logran es aumentar el volumen del liquido dentro de la botella y te das cuenta que si seguís llorando no vas a dar más pie, que te vas a hogar, que vas a terminar con el agua entrando por tu garganta hacia tus pulmones e inherentemente, vas a morir, vas a morir querida.